Los ojos sobre la mesa

Ahí estas sentado.

En la punta de la tabla interminable.

Luchando contra el sueño y quien sabe cuántos ángeles.

Perdido en la euforia de tus tiempos.

Ensayando para dormir abrazado a tus horas.

Sordo de las voces del mono quemacocos.

.

Con las manos abiertas tomando tu cara.

Con el pelo rozando tu frente blanca.

Esperando el fin de la cuenta regresiva,

que culminara con la orden de largada,

para aplaudir hacia arriba como espantando moscas,

y navegar hacia las profundidades imborrables del mañana.

.

La piel reseca por la baba de la planta bendita.

Con los ojos apuntando hacia la madera amarilla,

que acumula cascaras y semillas de fruta,

que suma un año a los tacos grises mensajeros,

que dejan tu imagen imborrable de mi mente,

aunque no hay arrugas porque no las necesito.

.

En un rato en tus sueños,

los tacos ya no van a existir,

y el tiempo ya no será el de siempre.

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